SALTARSE EL DESAYUNO

Solución:
“Es mejor levantarse un cuarto de hora antes que no desayunar”. La sensación de
falta de sueño no varía mucho por dormir 15 minutos más. Si es posible, hay que
intentar desayunar en compañía y variar lo que se come. Es difícil definir el
desayuno perfecto. Según La cocina de la Salud, debe aportar una cantidad de
nutrientes adecuada para empezar el día, con más carbohidratos que grasas y
proteínas, y con minerales y vitaminas, como el calcio de los lácteos y los
antioxidantes de la fruta. Sin ser una comida excesiva, debe ser
suficientemente abundante para llegar sin desfallecer a la siguiente ingesta”.
COMER A CADA INSTANTE

Cinco
comidas organizadas. La planificación tiene poco que ver con el picoteo, y se
hace fuerte, y si hace una década lo practicaba el 8% de la producción, a día
de hoy atañe al 35% de los españoles. Los problemas que trae el picoteo son
dos: por un lado, es imposible controlar lo que se come, y por otro, las
cantidades depende casi siempre de los impulsos de sujeto cuando asalta la
nevera.
Solución: Hay que desterrar de la nevera
todo lo que suponga calorías vacías. Puede permitirse dos tentempiés al día, de entre 100 y 300
calorías cada uno. Mejor un yogurt que unas galletas. Mejor un sándwich de pan
integral que un pollo. Son preferibles los productos naturales y poco
elaborados.
NECESITAS AZÚCAR EN TU VIDA
“Los
humanos tenemos una apetencia innata por el sabor dulce”, señala el doctor
Ordovás, que agrega que como nos gusta buscar culpables únicos para nuestros
problemas, cada cierto tiempo la comunidad científica demoniza algún alimento.
“Ha pasado con las grasas, por ejemplo, y ahora le toca turno al azúcar. Al
parecer, el problema principal es el exceso de consumo de bebidas azucaradas en
los adolescentes que dispara la obesidad en Occidente.
Solución:
“Aquellos que necesitan algo dulce para ser felices, deberían buscar alimentos
nutritivos”, aconseja un experto. Dice
que el chocolate es una buena opción, por sus beneficios antioxidantes.
COMER SIN DARSE CUENTA (CASI SIEMPRE, DELANTE DE LA TELE)

Solución:
Los expertos recomiendan hacer un esfuerzo por identificar los estímulos que
llevan a la pérdida de control. Si es un plato muy grande, cambiarlo por uno
mediano. Si es la tele, apagarla. En ciertas universidades se han creado el
centro para comer a conciencia. Su objetivo es no comer más allá del hambre que
tenemos. “Los primeros efectos de este aprendizaje son comer más despacio,
aprender a escuchar las señales de saciedad y a distinguir entre el apetito por
un sabor y el apetito por una cantidad”.
EN LUGAR DE AGUA, EN LAS COMIDAS BEBER REFRESCO
Los
refrescos tienen un alto contenido de azúcar y aportan calorías extras al menú.
Concretamente, el 15% de las calorías diarias, según un estudio realizado entre
adolescentes en Estados Unidos. A partir de marzo de 2013, en el Estado de
Nueva York quedara prohibida la venta de las botellas de medio litro de
refrescos azucarados debido a su impacto sobre la obesidad.
Solución: “Hay algunos casos en los que, incluso sin tener
demasiada sed, es recomendable beber agua. Por ejemplo, a la hora de comer si
se quiere perder peso o no ganarlo”, asegura el libro La cocina de
la salud. Sus argumentos son dos: por un lado, si se toma agua, no se
beben otras bebidas azucaradas o alcohólicas ricas en calorías, y por otro, si
se bebe agua con las comidas, especialmente al principio, se incrementa la
sensación de saciedad y se come menos.
COMER SIEMPRE FUERA DE CASA.

Solución: Además del remedio salomónico de
comer más en casa o recurrir a la tartera, muchos doctores proponen que comamos
algo antes de ir a un restaurante, “aunque solo sea una fruta para matar el
gusanillo”, dicen. “Si tenemos hambre, pediremos sin control; con un apetito
moderado no nos agarraremos al menú como a un salvavidas y lo veremos tal y
como es, una selección de opiniones entre las que elegir con lógica y sentido
común”. Como norma general, pida usted dos primeros en lugar de un menú
completo. Y si quiere tomar postre, pida usted dos primeros en lugar de un menú
completo. Y si quiere tomar postre, pida un solo plato. En los segundos, elegir
mejor carnes magras y pescados que salchichas o chuletas. En el caso de los
acompañamientos, mejor ensalada que papas fritas. Tampoco el pan se libra: no
probarlo antes de que llegue el primer plato. Y para beber solo agua.
BEBER ALCOHOL A DIARIO
“Si
beber cerveza es un mal hábito, entonces es uno que se ha extendido mucho en el
tiempo y en el espacio, ya que se cree que es la bebida alcohólica de
producción humana más antigua, así como la más consumida actualmente en el
mundo”, dice el doctor. Según este experto, cada gramo de cerveza aporta unas
siete calorías. Un botellín de 33 centilitros puede suponer unas 150, pero
siempre va depender del grado alcohólico de la cerveza. “En términos
comparativos, un botellín de cerveza tiene las mismas calorías que un caso de
vino de 150 mililitros o un chupito de 44, y si nos vamos a las bebidas no alcohólicas,
sería similar a una lata de Coca-Cola del mismo volumen”.
ASALTAS A LA NEVERA CUANDO TIENES UN MAL DÍA

Solución:
Lo ideal es dejar de ser un comedor emocional, pero no es tan fácil. Se recomienda
el autoengaño. Es decir, si esta triste y le apetece comer, huya de la cocina e
intente distraerse dando un paseo, llamando a un amigo o viendo una película.
Para las emergencias, y dando por hecho que en algún momento el asalto a la
nevera tendrá lugar, la doctora acepta que se eche mano a los carbohidratos,
pero que se elijan bien: integrales a poder ser y con bajos contenidos grasos.
El efecto sobre el ánimo será igual.
COMER MUY RÁPIDO
Hago
otras cosas y de paso no como. No es lo mismo comer sentado a la mesa que dé
pie y con prisas. Un estudio realizado en Toronto asegura que los que comen
sentados ingieren menos calorías. La razón es más psicológica que fisiológica,
porque cuando se come de pie tenemos la sensación de que hemos comido menos o
de que se ha distraído el hambre y que ya comeremos en condiciones. En la
siguiente comida nos pondremos las botas.
Solución:
Hay que dedicar tiempo a comer a mesa puesta y en buena compañía. El fisiólogo
Ancel Keys, gran valedor de la dieta mediterránea en el mundo, señalaba este hábito
como uno de los grandes activos de nuestra manera de comer. Las ventajas de
comer tranquilo son tantas (masticar mejor, una digestión más rápida y un mayor
control sobre lo que comemos) que merece la pena sentarse a la mesa. ¿Cuánto
tiempo debe dedicarse a comer? Según los autores de La cocina de la salud,
nadie lo sabe. “Entran demasiadas variables en juego. Depende, por ejemplo, de
cuantos platos tomen, del tipo de comida, de si se habla mucho o poco,
etcétera. Pero parece que el cuerpo humano necesita al menos veinte minutos. Si
ni siquiera se dispone de ese tiempo, es mejor comer poco y bien que mucho hace
mal”.
ASOCIAR CINE CON PALOMITAS DE MAÍZ
Solución:
¿Las palomitas de maíz son adictivas? “Es importante distinguir entre adicción
y antojo, deseo o anhelo. En el caso de las palomitas, no creo que se pueda
definir como adicción en el sentido estricto de la palabra. Probablemente,
fuera del escenario del cine a la persona pueda sobrevivir perfectamente sin
las palomitas por grandes intervalos de tiempo hasta que de nuevo se produce la
conjunción de factores ambientales”. Varios autores recomiendan sustituirlas
por los copos de maíz preparados para el microondas, al menos cuando vean las
partículas en casa. La ventaja es que se puede elegir la cantidad que se come,
en el cine en más difícil.